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Día gris, Desconexión, Fin del mundo, Lectura, Melancolía, Pelos de punta, Recomendaciones

Elliott Smith

Hay historias de la música que dan para reir, pensar, llorar, reflexionar y, en ocasiones, escribir libros, rodar películas o realizar infinitos homenajes.

Hace unos días tuve la oportunidad de ver, por enésima vez, la película “El Indomable Will Hunting”. Esta vez quería disfrutar de las cosas detrás de la mera película. En concreto de la música. Digamos que la banda sonora de “El Indomable Will Hunting” es el pequeño homenaje a un artista que representa todos esos sentimientos que una historia puede ofrecer. Lo que ocurre es que, como con muchos otros músicos, todos esos sentimientos se mezclan y embarullan de tal manera que el tornado resultante no tiene otro final más que una tragedia.

En 1996, para “El Indomable Will Hunting”, Gus Van Sant decidió que el peso del protagonismo musical recaería sobre Elliott Smith, un hombre atormentado desde joven cuya voz podría haber sido, aunque para muchos lo es, un icono de la historia de la música. Elliott Smith supo responder a esa petición con creces, grabando una versión orquestada de su tema “Between the bars”, un nuevo single llamado “Miss Misery” y aportando también 3 temas anteriores, entre los que se encontraba “Angeles”.

Elliott Smith

Resultó que, unos cuantos meses más tarde, se conocerían los nominados a los Oscars del año 1998. La película había sido todo un éxito, y con ella también la banda sonora. Miss Misery fue nominada a mejor canción y los organizadores del evento pidieron a Elliott que tocara la canción en directo durante la gala. A pesar de sus reticencias iniciales, Elliott acabó aceptando. El problema fue que el premio se lo llevó “My Heart Will Go On”, que a todos probablemente os sonará, segundos después de que Elliott finalizara su actuación. Calculo que no debió de ser muy agradable. Pero allí estaba el bueno de Smith.

Su vida continuó y con ella la aparición de otros dos discos (“XO” y “Figure 8”). Pero debió ser que las cosas iban mal y que era necesario recurrir a los atajos para aplacar las furias de tantos y tantos problemas a lo largo de la vida.

Así que, unos cuantos años más tarde, ocurrió lo que tantas veces ocurre en estos casos: el fin. Tras varios episodios de adicción a las drogas, al alcohol y a otras muchas sustancias y después de una discusión con su novia de ese momento, Elliott Smith se dio dos puñaladas en el pecho para apagar, sin vuelta atrás, una de las voces más delicadas que recuerdo en todos mis años de melomanía. Su despedida, breve y lacónica, fue escrita en un pequeño post-it amarillo:

“I’m so sorry—love, Elliott. God forgive me.”

Parecía que ni siquiera había planeado irse. Quizás nunca lo quiso.

Comentarios

Un comentario en “Elliott Smith

  1. Me encantaaaaaaaaaaaaa Elliott Smith, fue un gran música, Elliott, dónde quiera que estés descansa en paz.

    Publicado por Gabriela | julio 24, 2013, 2:12 am

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